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sábado, 14 de junio de 2014

SÁBADO.-






SÁBADO.-




Hoy sábado el día se ha pasado muy deprisa. No he hecho nada especial, aunque, en realidad, cualquier cosa que se haga con gusto y que te produzca satisfacción, es especial e incluso, bien mirado, se sale de una normalidad algo anodina e insulsa, que suele ser lo más habitual y diario.
He podido disfrutar de una exposición sobre Fernando Pessoa que se encuentra en la Biblioteca Nacional. Tiene interés por varias razones y una de ellas es esa búsqueda de acontecimientos que de algún modo acrediten que Pessoa tuvo, en algún momento, interés por España o por algunos escritores españoles, como Unamuno o del Valle. En la exposición se han recopilado documentos y publicaciones e incluso cartas que vale la mena examinar. Desde que tuve la oportunidad de leer su obra titulada El Libro del Desasosiego, me emocionó este escritor y me gusta mucho el conjunto de su obra, la cual, en gran parte, fue desconocida hasta después de su muerte. Pessoa fue un escritor solitario, con un grado de introspección sorprendente, pero también con mucha lucidez. Este último hecho, creo yo que fue el motivo de su profundidad de análisis y su gran sufrimiento, ya que la lucidez lo es.
Siempre que pienso en Pessoa, pienso en la soledad, en esa soledad personal, (aunque no creo que pueda existir de otro tipo) e intelectual, (si la queremos adjetivar), con la que alcanzó una perfección en su escritura tan bella y perfecta.
Hoy también he visto una película de Woody Allen titulada Medianoche en París. La había visto hace tiempo, creo que es la cuarta o quinta vez que la veo. Aunque no es una de sus obras reconocidas, a mí siempre me ha producido una sensación agradable que se sale de lo habitual. La película crea una trama, que se desarrolla plenamente en Paris, lo que ya le da un atractivo particular, mezclando una realidad actual con la rememoración de los artísticas de los años 20 e incluso llega a retornar a un período anterior. El protagonista es un escritor novel que se ve muy atraído por ese período. Aparecen personajes como Picasso, Hemingway, Dalí, etc. La representación tiene mucho de humor, pero proporciona una visión imaginativa del ambiente artístico parisino, con una perspectiva muy a lo Allen. He pasado de nuevo un buen rato.
Últimamente tengo más dificultades para conseguir recordar nombres y detalles. Debe de ser una de esas pérdidas mentales que anuncian un camino más yermo de cara al futuro. Sí, me olvido con facilidad. Incluso en una conversación, cuando voy a citar a un pintor, a un director de cine o a un escritor, por ejemplo, no consigo acordarme. Utilizo normas nemotécnicas para compensar la deficiencia, pero muchas veces no tengo éxito y el esfuerzo memorístico permanece en mi cabeza dando vueltas y vueltas, hasta que finalmente tengo que acudir al ordenador o a la biblioteca para despejar la incógnita, ya que no puedo soportar mucho tiempo que la idea se encuentre incompleta en mi interior. No es algo nuevo para mí. He tenido una gran memoria para determinadas cosas, pero para los nombres…, no sé muy bien la razón, no he sido muy afortunado. PoR eso, cuando voy a una exposición, guardo los anuncios y resúmenes y cuando hay una película que me llama la atención, la tengo que ver más de una vez. Eso sí, cuando hay un detalle que me llama la atención, se me graba como si fuera de plomo y no se me olvida fácilmente.
Llevo una temporada en la que escribo y dibujo menos. Es como si me rondara un cierto estado de agotamiento mental. Es posible que esto tenga algo que ver con la ausencia de interlocución. Por eso, es posible que la figura de Pessoa me llame aún más la atención en estos días.
Estuve en la Feria del Libro de Madrid firmando en la caseta de la editorial Sial Pigmalión. Éste tipo de actos me cuesta hacerlos. Antes, hace años, me pasaba precisamente lo contrario. A la primera oportunidad estaba en primera fila para promover lo que hiciese falta. Ahora, quizá por la experiencia adquirida y por ese convencimiento de que lo que escribo interesa poco o nada a la gente, no tengo la energía necesaria y sobre todo, no tengo deseos de volver a empezar a publicitar mi existencia literaria. Publicar es muy difícil, que alguien te muestre algún interés por lo que haces es aún más. El mercado del libro está saturado de verdaderas mierdas que se venden como churros y sin embargo, en todas partes se dice que en este país no hay hábito lector. Por otra parte, tengo tantas cosas que decir. Si no hay nadie que te lea, no parece que escribir tenga mucho sentido.
A pesar de lo que digo, yo tengo la enfermedad escritora y no es una enfermedad que se pueda curar. Un día sin palabras tiene mucho de vacío, al menos para mí.
Compenso mucho la soledad, esa soledad que te produce la ausencia de interlocución, con la lectura. Sigo leyendo y leyendo y dando la paliza a cualquiera que tenga deseos de hablar sobre éste tema. Yo cada vez hablo menos de ello, pero escucho bastante bien. Sigo escribiendo, pero también debo decir que cada día aprecio un cambio en mi forma de hacerlo, en los temas que trato y en la dificultad que tiene. No soy de los que pienso que, después de los años, la práctica me hace las cosas más fáciles. Al contrario. Me cuesta mucho más. Esa dificultad me genera una necesidad aún mayor de hacerlo, de insistir una y otra vez. Por una parte, dejar de hacerlo me produciría cierta asfixia y por otra, la dificultad es como una provocación y me enfrento a ella cada día. Es como una energía dolorosa que se convierte en algo inevitable. Aunque en ocasiones deje algunos espacios de tiempo entre medias y no escriba, mi cabeza no para de dar vueltas a miles y millones de detalles que pienso que tienen que ser descritos, mencionados o representados.
Este sábado, caluroso y de brillos, me inspira tristeza y al mismo tiempo, tiene un influjo que se mueve por sí mismo. Tiene algo de líquido, se extiende sobre mí y me humedece hasta las entrañas.
De modo paralelo, lo he visto como dos líneas que no deberían nunca juntarse, que se pierden en una distancia infinita. Yo me pongo en el medio de ellas y las separo con los brazos, no puedo ver ese punto de encuentro. Es como una imagen surrealista.  Es un sábado de contradicción, como todo en la vida. Triste, bello, feliz y monstruoso, que en poco tiempo empezará a morirse.
No sé quien fue el que dijo que lo más importante en la vida era el amor y en particular, hacer el amor y quien lo dijo lo justificaba añadiendo que hacer el amor, puede hacerse de muchos modos, pero que todos ellos tienen algo en común: Cuando haces el amor, el momento más orgásmico y excepcional, es el único en la existencia en el que no piensas en la muerte, ya que la muerte está presente en los más mínimos detalles de lo que hacemos, de modo consciente o inconsciente. Hoy, éste sábado, ha tenido momentos de esos, por eso ha sido importante.
Claro, quien lea esto dirá: Este pirado ha echado hoy un polvo. Pues no. No ha sido así. Ese pensamiento es la representación de otra circunstancia que condiciona nuestra existencia, la simplicidad y hoy, precisamente, no ha sido un día simple, sino todo lo contrario.

domingo, 8 de junio de 2014

EL DOMINGO




EL DOMINGO.- 8 DE JUNIO DE 2014.
Hoy es domingo. Un último día de varias cosas. Unas más importantes que otras. Es el último día de una semana, es el último día en el que nuestro Rey, Juan Carlos I, se despide de sus Fuerzas Armadas. Es el último día de varios días con dolor de cabeza. Es el último día en el que se mantendrán las temperaturas suaves y frescas. Es el último día….en el que he tenido de nuevo la sensación de ver pasar el tiempo a una velocidad de vértigo, sin que pueda haber retenido de ella una mínima parte de lo que tiene de interés.
Veo el pasado reciente de este país como un montón de ropa vieja y sin tender, pero durante el domingo no la voy a colgar. No por falta de ganas, pero no lo lo voy a hacer.
El domingo es un día de la semana que me recuerda a esos pueblos que están enclavados en los límites de las montañas, separando la frontera entre dos regiones o dos países. Es un día intermedio, que no acaba de ser ni una cosa ni la otra. Cuando algo es de ese modo, la gente, en general, no muestra mucho interés por ello o por él. Cuando llegas hasta el domingo pasas con rapidez, como lo haces por un pueblo en la frontera, para no quedarte en el límite, entre los países o las regiones. El domingo, es como la proximidad de un Despeñaperros, cuando te diriges hacia Andalucía,  como el paso hacía la cumbre del Midi, en la frontera del Pirineo Aragonés, entre España y Francia. Eso es, algo intermedio, incluso, es algo caro, parece que cuesta más que cualquier otro día de la semana. Tienes que pagar en el domingo, pasar sus horas y entonces notas que hay un peso diferente en el día. Por la mañana, aún conserva el precio de la semana que ha pasado, más aún, del sábado o el viernes, pero por la tarde…, se encarece mucho, cuesta mucho que pase. Es un gran peso, ya que más que domingo es el prólogo del lunes, que ya está ahí, en la puerta. Lo ves por la ventana. El lunes está aparcado como un seiscientos. Solo quedaría bajar un cubo con agua y una esponja y lavarlo, sacarle brillo. Un seiscientos. Hoy no hay seiscientos, ni pensamientos como entonces. Un seiscientos era una ilusión. Quien vivió aquello, lo recordará. Ahora solo hay ropa vieja sin tender.
Es cierto, el domingo es el patito feo de la semana. Siempre deseamos que el fin de semana llegue, pero en realidad no es así. Deseamos que llegue el viernes por la tarde, el sábado, pero el domingo, especialmente el domingo por la tarde…es un día feote, no igualmente querido, por el que pasamos de puntillas para no despertarlo.
 A veces, durante el domingo y más aún durante su tarde, quieres aprovechar el tiempo, no desperdiciar ni un minuto de luz, de ambiente, de paseo, de descanso. La voluntad te lleva a la culminación del día. Quieres tocar los segundos. Miras a tu alrededor para que cada imagen quede en ti y no se disperse. Deseas que el anochecer sea más lento y durante las horas nocturnas te resistes a acostarte. Sabes que cuando lo hagas, ya será el nuevo lunes y quedará por recorrer nada menos que una larga semana por delante. El fin de semana ya habrá pasado.
El domingo, como digo, puede ser otras muchas cosas. Un día dedicado a uno mismo, a otros, un día diferente a todos los demás y por tanto, único, especial, excepcional. El domingo puede ser lo que uno quiera que sea, como ocurre en otros casos. Cuando eliges lo que quieres que sea cada cosa. Lo que quieres que sea para ti, claro. Cada cosa será lo que es, pero tú puedes querer que sea de otro modo y con que sea distinta para ti, es suficiente. Lo mismo ocurre con el domingo. Al ser diferente, cada domingo, puede serlo también. Todo depende de uno mismo. ¿No?. Puede ser un día de mierda o un día estupendo alejado de todo, tranquilizador, relajante y satisfactorio. ¿Qué opinas?.

sábado, 7 de junio de 2014

EL PARQUE DEL RETIRO DE MADRID.




El Parque del Retiro ayer tenía un ambiente de tranquilidad y de  aire fresco. El estanque, a la caída de la tarde,  era un reflejo de  plata, con muchos brillos desordenados, sobre los que navegaban los patos y los colores adquirirían tonalidades verdosas y grises. Ya no estaban las barcas, ni se movía el catamaran de aparíencia endeble que navega al impulso de la energía solar. El sol se había marchado. Parecía todo ordenado, recogido, en su sítio. Algunas lámparas empezaron a alumbrar esas penumbras que se extienden en los bosques de jardín y los transeuntes recogieron sus pasos hacia las salidas del Parque cuando yo caminaba junto a las aguas.
Estuve firmando en la Fería del Libro, en el Paseo de Coches, durante la tarde y luego retorné a casa, viendo esos brillos en las aguas, los surcos triangulares que dejaban los patos solitarios. Me marché como un paseante de manos embolsilladas.



domingo, 25 de mayo de 2014

FRASES DEL PRESENTE








FRASES DEL PRESENTE.-

A LAS PERSONAS SE LAS CONOCE POR SUS OJOS. LA CEGUERA NÚNCA SE VE. CONOZCO MUCHAS PERSONAS CIEGAS QUE PIENSAN CON GRAN LUCIDEZ Y MUCHAS QUE NO LO SON, PERO QUE NO QUIEREN VER.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA VERDAD SUELE SER MENOS SORPRENDENTE QUE LA MENTIRA. VIVIMOS TODOS LOS DÍAS CON MENTIROSOS Y LOS HONESTOS CASI SIEMPRE SUFREN MUCHO MÁS.

NO DESEO NADA MÁS QUE VIVIR Y ESO RESULTA TAN DIFICIL...SIN EMBARGO, LA VIDA ES LO MÁS EXTRAORDINARIO QUE EXISTE, YA QUE SIN ELLA NO HABRÍA NADA FACIL O DIFICIL. SIMPLEMENTE NADA EXISTIRÍA.

FOTOS PARA EL RECUERDO






IMAGENES DEL TIEMPO.

MEJOR UNA TROMPETA QUE UN PISTOLÓN



EL FUTBOL.-
MEJOR UNA TROMPETA QUE UN PISTOLÓN



Ayer, con la competición futbolística, ya os podéis imaginar cómo estaba Madrid. En éste país, aunque una vez más sea tópico decirlo, el futbol es una enfermedad contagiosa y muy extendida, que te suprime gran parte de las neuronas y cuando quieres darte cuenta, la única que te queda solo te sirve para soplar una trompeta larga y muy sonora y con ella te dedicas a dar el coñazo a toda la vecindad. Como son muchos los enfermos, aquellos que no padecemos este mal, sufrimos una sordera terrible y nos convertimos durante las celebraciones futbolísticas, en seres sin conciencia, con un estado de nervios insoportable, hasta que un estado catatónico, te hace perder el sentido de la realidad. Las probabilidades de que acabes buscando otra trompeta son enormes. En otros casos, como en el mío, sufro éstos acontecimientos luchando por el equilibrio mental y reflexionando sobre la animalidad humana y justifico este tipo hechos diciéndome una y otra vez a mí mismo, que sin futbol habría revoluciones y guerras. Sobre eso creo que los políticos tienen mucho conocimiento. Mejor es una trompeta sonora que un pistolón.


domingo, 18 de mayo de 2014

FRASES DEL PRESENTE






FRASES DEL PRESENTE.-

¿Podría pensarse que la vida es un camino?

No todos los caminos tienen un destino.

Cuando los pasos te llevan, no eres tu el que busca el recorrido.

Recorrer es lo que da a la vida contenido.
Saberlo es lo que le da sentido.

Aprender no siempre tiene un motivo.

He visto hombres sabios que no sabían leer, sin embargo, un libro puede enseñarte a ver.

¿Podría pensarse que la vida es lo que he elegido?.
Nadie elige. Eso lo sé bien.

He visto hombres eruditos muy ciegos, aunque lo piensan y dicen saber.

La felicidad es un hermoso paisaje.
La tristeza es una noche sin luna.
El amor es la mejor mentira del mundo.
El odio es la ceguera más dolorosa.
El sufrimiento es el descubrimiento de uno mismo.

El ser humano es el animal más anormal de la existencia. La teoría del Caos lo demuestra.