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miércoles, 6 de agosto de 2014

ENTREVISTA CON EL LOCO MÁS CUERDO DEL MUNDO




Entrevista con el loco más cuerdo del mundo.


Entrevista mantenida con el Sr. González, interno de un hospital psiquiátrico de Madrid. El entrevistado ocupó cargos diplomáticos en varios países y ha sido un reconocido intelectual muy conocido en los ambientes de la llamada “Movida Madrileña”. La bebida y las drogas acabaron haciendo de él un indigente y un vagabundo, sin familia ni amigos. Ha vivido varios años en las calles de varias ciudades españolas y europeas. Hace un año, fue detenido en el despacho presidencial de La Moncloa orinando sobre la mesa del Presidente del Gobierno. Nadie sabe aún como pudo llegar a acceder a las instalaciones. Desde entonces permanece ingresado en el centro.

Entrevista realizada en un salón vacío. Solo dos sillones de cuero viejo y una mesa baja. Paredes con pintura impermeable y dos ventanas con rejas que dan a un jardín desde el tercer piso. Desde allí se ven las copas de tres pinos centenarios.


P. ¿Quién es usted?

C. Un idiota.

P. ¿Un idiota?.

C. Sí.

P. ¿Por qué?

C. Un idiota es una persona que padece idiocia, un engreído sin fundamento para ello, alguien tonto, corto de entendimiento. Incluso se podría decir que un idiota lo es, porque no tiene instrucción, conocimiento suficiente. La idiocia es un trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida. En mi caso es adquirida.

P. ¿Usted piensa que es así realmente?.

C. Y usted también lo es.

P. …

C. Todos los somos. A unos se les nota más que a otros, pero todos somos idiotas. Píenselo bien. ¿Usted no actúa como un engreído en más de una ocasión o en muchas, sin ningún fundamento?. Es un mecanismo de defensa al fin y al cabo.

P. ¿Quiere decir que nos defendemos haciéndonos los engreídos?.

C. Sí, con mucha más frecuencia de lo que pensamos. Es fácil sentirse vulnerable ante la confirmación de que no tenemos el conocimiento suficiente sobre muchas cosas. Vivimos, más bien sobrevivimos, intentando conocer el medio en el que habitamos, las causas que justifican lo que ocurre a nuestro alrededor e incluso las causas de nuestro propio comportamiento. Cuando no somos capaces de comprenderlo, cuando confirmamos nuestra incapacidad para ello, preferimos hacernos los engreídos, especialmente con nosotros mismos. Necesitamos convencernos de nuestro –valer-. Somos unos idiotas. Nuestra existencia es una gran mentira. La hacemos siempre a nuestra medida, no podemos soportar que sea de otra manera, por eso somos tontos, cortos de entendimiento y nos trastornamos día a día. Muchos de nosotros acabamos sufriendo profundas deficiencias mentales. Otros, más equilibrados, son más conscientes del problema y de sus deficiencias, de ese modo consiguen que su efecto no sea tan intenso, aunque no por eso son más lúcidos, pero…, creo que no hay nadie que pueda decirme lo contrario. Todos, absolutamente todos, somos unos idiotas.

P. ¿Sabe que me está llamando idiota?.

C. Sí.

P. ¿No es usted un engreído al hacerlo?

C. Sí. Por eso digo que soy un idiota.


P. Cambiemos de tema.


C. Lo que usted quiera.

P. ¿Por qué está ingresado aquí?.

C. No lo sé muy bien. Recuerdo que un día estaba en la embajada de París vestido de etiqueta, otro en la Gran Vía de Madrid pidiendo limosna, otro en el puente de Praga con la decisión de tirarme al río Moldava, otro en Berlín insultando a la policía, otro en Estrasburgo cogiendo sobras entre la basura de un restaurante, otro, nuevamente en Madrid, peleándome con dos negros enormes en la Plaza de Lavapiés y un día, me desperté aquí, tumbado en una cama y babeando.

P. ¿No sabe el motivo por el que le ingresaron?.

C. Sí. Me lo han contado.

P. ¿Qué piensa de ello?.

C. No sé muy bien que contestarle. Creo que he debido de pasar por un estado de lucidez y eso me debió obligar a hacer cosas que eran antes impensables para mí.

P. ¿Lucidez?.

C. Usted parece ser un poco corto…

P. Disculpe…¿Qué ha querido decir al utilizar la palabra lucidez?.

C. Muy sencillo. Cuando crees descubrir lo que es correcto y lo que no lo es, no necesariamente debe coincidir con los convencionalismos sociales. En su momento debí de tener un impulso de rebeldía que me hizo expresar mis sentimientos de un modo, digamos…, muy emblemático.

P. Ya. Entonces…¿Usted piensa que es un hombre lúcido?.

C. Lo que pienso es que usted no lo es. ¿A usted le gusta la sociedad en la que vive?. ¿Lo que genera el poder?. ¿Las injusticias?. ¿Qué le gusta a usted?.

P. Muchas cosas, pero..., no por eso hago actos violentos.

C. ¡¿Violentos?!. Violencia es lo que usted está haciendo ahora conmigo. Intentar manipular mis palabras. En realidad no le interesa una mierda lo que me ha pasado o lo que me pasa. Solo quiere algún titular, un rinconcito editorial.

P. Esta entrevista la estamos haciendo porque ha estado de acuerdo en hacerla. Nadie le ha obligado.

C. Es cierto, pero pensaba que me preguntaría cosas interesantes, no tonterías. Ya le digo que es un engreído.



P. Cambiemos de nuevo de tema.

C. De acuerdo.


P. En la actualidad, se está produciendo un cambio social en Occidente, ¿Qué piensa de la idiosincrasia de los ciudadanos europeos?.

C….

P. Sí, quiero decir, tenemos una idiosincrasia…

C. Disculpe. ¿No le parece que la pregunta es un poco fuera de lugar?.¿Por qué me pregunta eso a mí?. Usted me entrevista porque estoy loco. ¿Qué va a opinar un loco sobre una cosa así?.

P. No se…

C. Una pregunta absurda, efectivamente, absurda. De todos modos le contestaré algo. Creo que los europeos hace mucho tiempo que tenemos nuestros propios rasgos, temperamento, carácter, tenemos signos distintivos y propios. Lo que usted llama idiosincrasia de los ciudadanos europeos, no está cambiando.

P. ¿Piensa que no?.

C. No. Los europeos somos tan engreídos como los norteamericanos, por ejemplo; con idiosincrasias diferentes, somos tan idiotas como lo hemos sido desde hace ya mucho tiempo. Ese cambio al que hace referencia, no va a modificar  eso.

P. ¿Por qué?.

C. ¿Cómo que por qué?. Los europeos seguimos siendo tan prepotentes como siempre. No hemos perdido nuestra alma de conquistadores. Nuestras referencias sociales siguen siendo las mismas que las que existían en la alta edad media o un poco más allá, pero poco. El peso de la religión en nuestros hábitos y costumbres sigue siendo muy grande y la distinción entre los protestantes y los católicos, por ejemplo, sigue separando el desarrollo de la caspa.

P. ¿De la caspa?. ¿Qué quiere decir?.

C. ¡La caspa hombre!. Esa mentalidad inmovilista y casposa que lo cubre todo, que hace que algunos hagan el agosto cuando las cosas se congelan. ¡Curioso hecho!. Congelarse haciendo el agosto. ¿Qué le parece?.

P. (Una leve sonrisa).

C. Yo sigo culpabilizando a los otros de todo o de casi todo lo que me ocurre. El sentimiento de culpa forma parte de nuestros genes. Es una herencia judeocristiana insalvable. En los tiempos de bonanza somos héroes únicos, los mejores. Si construimos un puente, es el más grande del mundo, si las cosas no van bien, la culpa siempre la tiene otro. Nosotros no tenemos mucho que ver con las catástrofes. Intentamos enriquecernos a costa de los demás y cuando eso no es posible, algo terrible, ajeno a nosotros, justifica ese resultado. Si a pesar de todo ello, de intentar justificarlo todo, el resultado no es el pretendido, entonces, la justificación es un hecho divino o similar.

P. No sé muy bien lo que quiere decir.

C. …

P. No le he entendido. ¿Qué tiene que ver todo eso con la pregunta?.

C. Es algo muy simple. Los europeos no tenemos muy desarrollada la capacidad de cambio. El mundo civilizado europeo hace tiempo que perdió Cuba. ¿Me entiende?. Los verdaderos culpables de lo que pasa somos nosotros mismos.

P. Ya…pero eso es fácil de decir.

C. Tan fácil como la realidad misma.

P. ¿Esa idiosincrasia es aplicable por igual a todos los europeos?.

C. ¡Vaya palabreja!. Bueno…, en verdad, no es del todo aplicable por igual. En el último siglo es cierto que existe una distinción.

P. ¿Cuál?.

C. Los ciudadanos del norte y los del sur, tienen diferencias entre sí. Durante el siglo XX se produjeron las dos mayores guerras de la humanidad y el origen, en gran medida, estuvo en ese tipo de diferencias. Si hay algo que se le tiene que reconocer a la Unión Europea. Que bajo mi punto de vista, en muchos sentidos, es una mierda, es…que ha evitado durante un largo período de tiempo que nos matemos los unos a los otros.

P. Entonces, por lo que dice. Los europeos tenemos una idiosincrasia común, aunque con algunas diferencias. El cambio social que se está produciendo en Occidente es pura apariencia y si existe algo compartido entre los europeos es la incapacidad de cambio y la capacidad de culpabilizar a otros por esos cambios.

C. Ya le he dicho que usted es bastante engreído.

P. Hombre…yo no quería.

C. Sí y además bastante simplista.

P. Bueno…

C. Los europeos, si tenemos algo, es historia y la historia es como una losa que nos pesa mucho, aun así, para hacer historia hay que sobrevivir, ¿No le parece?, y los europeos lo vienen haciendo bien.

P. ¿Entonces…usted cree que se está produciendo un cambio social o no?.

C. ¿Dónde?.

P. Pues, no sé…

C. ¿En Occidente?.

P. Sí, claro. A eso me refiero.

C. ¡Ese hecho es una evidencia!. Yo puedo estar loco, ser idiota, pero vivo en este mundo y cualquiera que se encuentre en él, ahora, en este preciso momento, sea culto o inculto, sea intelectual o no, sea ministro o prostituto, se tiene que dar cuenta.

P. ¿Por qué?.

C. No sé cómo decirle…Se trata, entre otras cosas, de lo que llaman la globalización. No es fácil de explicar y al mismo tiempo muy simple. Una sociedad no puede ser la misma cuando hace unos años, para hacer una llamada desde un pueblo de Extremadura, había que acudir a una centralita atendida por una señora y hoy, con un móvil, puedes enviar en segundos un wasap, fotos, videos o lo que te dé la gana. Un aborigen de Australia, en mitad de la selva, puede ver la película de Matrix en su choza o un concurso estúpido, no digamos ya, saber cualquier acontecimiento  que ha ocurrido en la cumbre del Himalaya.

P. Todo eso, lejos de ser negativo, es positivo, ¿No le parece?.

C. Jooder…, valiente forma de pensar. ¿Está seguro de eso?. Estos cambios, ¿Han generado más justicia social?, ¿Menos guerras?, ¿Mayor solidaridad?. Yo pienso que no. Todo lo contrario. El hecho de que en Afganistan o en Gambia los niños lleven puesta la camiseta del club de futbol Barcelona, no significa que sean más libres.

P. Todo es criticable y también tiene su lado positivo y negativo.

C. Lo que usted diga.

P. No lo cree así.

C. Lo que creo es que la globalización es otra mierda.

P. ¿Por qué?.

C. Yo soy como el escritor Adolfo Bioy Casares. En su novela titulada La invención de Morel existía una doble realidad. Mi realidad no es la suya, ¿Sabe?. Además, el físico Fritjof Capra dice que la realidad, la que creemos vivir todos los días, no es la verdadera. Así que, me da igual lo que usted piense.

P. Con eso no me ha respondido la pregunta.

C. Es posible que no me exprese bien. Quizá sea por el hecho de estar loco. El gran avance, el grandísimo avance de las últimas décadas, ha sido la comunicación y ello ha generado una visión global del mundo, más bien globalizada. Todas las personas consumen el Soma del que hablaba  el escritor Aldous Huxley, en otra novela muy interesante titulada Un mundo feliz. La comunicación, la información global, hace que todos queramos las mismas cosas y por las mismas razones, sin embargo, la pobreza se incrementa día a día, el aislamiento individual, la tristeza humana. No por eso somos mejores, sino peores, más idiotas.

P. Tiene un punto de vista muy negativo de las cosas.

C. ¿Negativo?. No, no. Usted sigue estando muy equivocado. Lo que más proporciona estabilidad es la aceptación y yo acepto todo por igual, lo que ocurre es que me revelo.

P. ¿Contra qué?. Lo que dice…¿No es una contradicción?.

C. La naturaleza humana es contradictoria. Un perro come cuando quiere, fornica cuando puede y sin pudor, ladra cuando tiene miedo, está tranquilo cuando hay razones para estarlo y nervioso cuando hay otras razones. No hace nada porque sí, ni medita ni reflexiona sobre cada acto. No existe contradicción en su comportamiento. Todo tiene una causa y un efecto. El ser humano es diferente.

P. ¿Muy diferente?.

C. ¿Usted siente como un perro, actúa como él?. ¡Parece aún más idiota que yo!.

P….

C. El ser humano actúa de modo contrario o diferente a como piensa en una multitud de ocasiones al día y se siente profundamente infeliz por ese motivo. A veces es consciente de ello y otras no.

P. Creo que nos hemos desviado de la cuestión, de la pregunta inicial.

C. Me parece que usted no entiende nada. ¿Cómo no va a cambiar la sociedad en Occidente?. ¡Pues claro!. Lo sorprendente sería que ese cambio no tuviese lugar a pesar de los cambios en la tecnología. Una de las cosas que más nos deberían de preocupar es la velocidad del cambio. Con tanta velocidad, con tanta rapidez, no tenemos capacidad de adaptarnos y los europeos, si cabe, menos.



P. Mejor cambiamos otra vez de tema:

Si, mejor.


P. ¿Piensa que saldrá pronto de aquí?.

C. No.

P. No preferiría ser libre y moverse a su antojo.

C. ¿Libre?. Mire…después de todas las preguntas que me ha hecho y cuando llegue a su casa esta noche. Ya en la cama y sosegado. Piense en las respuestas y sobretodo. ¿Puede usted hacer algo que valga la pena?. Si la respuesta es no, tírese por la ventana. Esa será la mejor solución.

P. No le parece una exageración.

C. Ya hemos hablado durante suficiente tiempo y estoy cansado. Es mejor que se marche por hoy. Su presencia me resulta agotadora, la verdad. Cuando yo me acueste, me habrán dado de cenar y tendré la cama arreglada. Descubriré por propia voluntad, con un sueño reparador, una vez más,  las aventuras que se cuentan en el libro de Antoine de Saint-Exupéry, titulado El Principito, yo soy como el zorro, pero me resisto a ser domesticado. El próximo día llame antes a la recepción por si estoy ocupado.



El señor González se levantó del asiento y sin mirarme se marchó.


lunes, 28 de julio de 2014

COMENTARIO.- VIVIR CON MIEDO.-




COMENTARIO.-

 VIVIR CON MIEDO.-

El miedo, dicen, es una reacción instintiva que tiene por objeto la supervivencia. Sin miedo asumiríamos riesgos excesivos y las probabilidades de autodestrucción se incrementarían exponencialmente. Sin embargo, vivir con miedo no deja de ser un sufrimiento y si ese miedo se extiendo en una diversidad de órdenes de la vida, se convierte en algo insoportable.

Sentir miedo es una forma de dolor que si no se controla puede afectar a los más elementales comportamientos y sin duda, afecta al estado físico. ¿Se puede enfermar de miedo?, ¿Se puede morir de miedo?. Pienso que sí, ya que cualquier sufrimiento, cuando se transforma en algo insoportable acaba dañando, arrasando todo aquello sobre lo que se asienta.

Nos enseñan a ser valientes, incluso a convertirnos en héroes de nosotros mismos. Unos pocos llegan a conseguirlo. Incluso para ello destruyen todo a su paso. La mayoría no es capaz de conseguirlo y vive toda su vida sumido en un estado incierto y temeroso, que les hace encontrarse en la frontera de la locura.

Si lo pensamos bien, gran parte de nosotros somos unos cobardes, dignos, pero cobardes, al fin y al cabo. Muchos, no solo somos cobardes, sino que tenemos un punto de locura. Necesitamos esa locura para sobrevivir. El miedo, la cobardía, también implica que los comportamientos sean tan agresivos o más que los comportamientos heroicos y valientes.

He conocido personas realmente valientes, dispuestas a hacer frente a cualquier acontecimiento con valentía, con energía. También, en mayor número, he conocido personas temerosas, inseguras, que sufren una permanente desorientación que les obliga a estar a la defensiva en todo momento.

Durante la vida, no nos comportamos igual en todo momento. A veces, nos sorprendemos a nosotros mismos cuando tenemos la capacidad de decisión que otros no tienen, en otras ocasiones, la huida, el miedo, nos aleja del riesgo de tal modo, que nos convertimos en seres huraños, aislados, indiferentes a esa realidad, aparente, que no nos gusta, que nos genera miedo.

Un sabio oriental decía que para luchar contra el miedo solo hace falta –aire-. Quizá esa opinión se refleje en esas situaciones en las que ante un acontecimiento que nos produce temor, intentamos luchar respirando profundamente. Necesitamos tomar –aire- para equilibrar nuestra mente y nuestro cuerpo.

Tenemos miedo a muchas cosas, entre ellas, al cambio. Modificar nuestros hábitos, nuestras costumbres, nos da miedo. Pero…, si lo pensamos bien, cuando se vive en un estado temeroso, ese estado, en gran medida, ¿No tendrá su origen en esos hábitos y en esas costumbres?. Si sufres en el trabajo, en tu casa, en tu ciudad, ¿No será mejor cambiar de trabajo, de casa o de ciudad?. Claro, es fácil emitir una opinión, la acción es otra cosa. Además, muchas veces, ese miedo, no es solo por ti, sino por los que te rodean. Tu decisión no es solo tuya, sino que afectará a las personas que quieres, a las personas que te necesitan. El riesgo no será solo tuyo, sino también de otros. No es fácil huir del miedo y en ocasiones al huir de él entras en otro miedo distinto, que no sabes muy bien si será más o menos soportable al anterior.

Por eso, luchar contra el miedo requiere, posiblemente, tomar distancia sobre ti mismo y sobre lo que te rodea. Para valorarlo tienes que observarlo como si se tratase de un mapa; desde lejos. Es importante, pienso yo, dar a las cosas el valor más conveniente, no el valor que parecen tener. En la vida, ya se ha dicho, que solo hay dos acontecimientos con un valor importante, dos momentos trascendentes: Nuestra llegada y nuestra marcha. Todo lo demás no tiene tanta trascendencia. La trascendencia es algo que alimentamos o no nosotros mismos. A pesar de las presiones externas, somos nosotros los que tenemos que dar o quitar valor a las cosas.

Cuando todo aparenta tener mucho valor, el grado de exigencia es muy grande y el temor a perder o desear algo es muy grande. Eso no es otra cosa que vivir con miedo. Un miedo que se transforma en algo insoportable a la primera de cambio, que nos domina y que nos destruye.

No debemos exigir mucho a la vida y menos a nosotros mismos. Somos seres imperfectos y no vamos nunca a alcanzar la perfección que uno desearía y menos aun la que desearían otros. Si no comprendemos esto, la vida se hace muy difícil de vivir.

Son muchas las circunstancias y las personas que te impiden tomar esa distancia y que te exigen mucha atención. La vida no es justa, nunca lo es, por eso no nos desesperemos cuando lo comprobamos. La vida es y nada más.

Yo vivo con miedo y creo que nadie puede vivir sin él. Intento, con esfuerzo, alejarme del riesgo o afrontarlo con decisión, según los casos. Muchos me exigen un grado de perfección que no tengo, pero intento comprenderlo, ya que ellos, también tienen miedo y son al menos tan imperfectos como yo.

La mejor forma de luchar contra ese miedo es intentar comprenderlo. Solo pensar en ello hace más fácil vivir. Si hay algo que no entiendes, es más difícil saber lo que hay que  hacer.

En la vida, cuando se han alcanzado los mayores éxitos, ¿No es precisamente cuando se ha dispuesto de una mayor seguridad en uno mismo?. Esa seguridad se suele obtener cuando se tiene un mayor conocimiento del medio en el que te mueves, de las personas con las que compartes y de tu propio comportamiento. Eso requiere conocer. También los éxitos son más fáciles de obtener, cuando la exigencia la puedes modelar tú mismo, tanto la propia como la ajena.

Vivimos tiempos inseguros, inciertos. Defender la justicia, la igualdad, la no discriminación, la ausencia del mal trato, que no exista el abuso del poder, no requiere necesariamente héroes, aparentemente sin miedo. La lucha muchas veces es interior, intimista, lenta, contra el miedo propio. Unos dan pasos cortos, otros más largos, pero la conciencia sobre lo que es el miedo y la forma de afrontarlo, es siempre la semilla del éxito, tanto del propio como del ajeno.

Estoy cansado del que culpabiliza al otro, del que se defiende del miedo a través del otro, del que se justifica todos los días sin razón, del que solo comprende lo que le favorece, del intolerante, que te exige a ti, sin exigirse él mismo, del que no comprende porque no desea pensar, del que tiene tanto dolor y sufrimiento que se ciega y no ve.

Comentar y compartir estas opiniones ya es uno de los caminos. Debemos vivir los cambios de nuestro mundo con racionalidad y sentimiento. La lucha contra el miedo parece que así lo requiere.

Puede que opines otras cosas, que no estés de acuerdo conmigo, pero…estoy convencido de que tienes, al menos, tanto miedo como yo.


domingo, 6 de julio de 2014

¿QUE ESTA PASANDO?










¿Qué está pasando?.
Comentar esos acontecimientos que ocurren en el mundo que nos producen desasosiego es algo que se ha producido de generación en generación. La disconformidad con las reglas que rigen las sociedades ha formado parte, desde tiempo inmemorial, de la condición humana. Entre una generación y otra siempre existen reproches. Los jóvenes culpabilizan a sus mayores de lo que han heredado y muestran su convicción por cambiar el mundo. No les gusta lo que han recibido. Pasado el tiempo, comprenden las dificultades, justifican su existencia y aceptan lo que antes les era inaceptable. Entonces, se convierten en mayores y los nuevos jóvenes les vuelven a reprochar lo mismo o casi lo mismo. Sin embargo, por otra parte, cada generación, está convencida de haber conseguido cambiar muchas cosas. También manifiesta ser la generación que más injusticias ha sufrido o al menos, que más esfuerzos ha hecho para que éstas no se produjeran.
¿Qué está pasando ahora?.
Voy a realizar una TORMENTA DE IDEAS para que nos pueda servir de reflexión:
Algunos países del Este de Europa, que durante años estuvieron bajo la órbita de la URSS, intentan liberarse de las cadenas para incorporarse a la Unión Europea; por utilizar una moneda única, por el libre acceso y movilidad en la Unión, por disfrutar de las aparentes libertades y beneficios que ello comporta.
En Ucrania se están matando por alcanzar libertades inexistentes o por sentirse protegidos con la URSS y la Unión Europea es vista por la población, al menos por una parte de ella, como la panacea de la liberación.
¿No se mantiene la hipocresía de toda la existencia humana?.

Según la información general, en la actualidad se encuentran en curso, al menos, los siguientes conflictos bélicos:
-         Guerra Civil Afgana
-         Guerra Civil Somalí
-         Guerra en el noroeste de Pakistán
-         Guerra contra el narcotráfico en México
-         Guerra Civil en Siria.
-         Insurgencia en Irak
-         Insurgencia islámica en Egipto
-         Conflicto en Sudán del Sur
-         Separatimo Kurdo en Irán
-         División de Corea del Norte/Sur
-         Conflicto Cachemira
-         Conflicto de Baluchistán
-         Conflicto palestino-israelí
-         Conflicto armado en Birmania
-         Conflicto en Papúa
-         Insurgencia en el nordeste de Índia
-         Conflicto armado en Colombia
-         Insurgencia Naxalina en Índia
-         Insurgencia en Filipinas
-         Conflicto de Casamance en Senegal
-         Insurgencia en Uganda, Sudán del Sur, el Congo.
-         Conflicto en Cabinda, Angola
-         Insurgencia en Ogaden, Etiopía
-         Insurgencia en el Magreb
-         Conflicto de Yemen
-         Conflicto de Baluchistán
-         Conflicto del Delta del Niger
-         Insurgencia en el sur de Tailandia
-         Conflicto tribales, sudaneses en Sudán
-         Insurgencia en el Cáucaso del Norte, Rusia
-         Insurgencia en Yemen del Sur
-         Rebelión en Varéin
-         Insurgencia en el Sinaí, Egipto
-         Conflicto en el Líbano
-         Insurgencia Líbia
-         Conflicto en la República Centroafricana

No son pocos los conflictos bélicos. ¿Tenemos conciencia de lo que sigue ocurriendo en el mundo?.

Por citar algunos supuestos llamativos cercanos:
En los países subsaharianos o del sur del continente africano, la inmigración se ha convertido en una prioridad. El hambre y el desvalimiento obliga a miles y miles de personas a cruzar fronteras y fronteras, hasta llegar a Melilla y allí, en sus montes, resguardados para huir de las palizas de la policía de Marruecos, esperan para dar el salto, poniendo en riesgo su vida, para conseguir llegar a España, a la Unión Europea, la panacea de las libertades y de la subsistencia.
No digamos ya lo que en este asunto ocurre en Italia. Día sí y día también, ingentes grupos de inmigrantes, embarcados en naves oxidadas, desembarcan en las costas italianas.
Por el camino, mueren cientos de personas, por la sed, el hambre, la climatología, la violación o los disparos.
Mientras tanto, esa Unión Europea, panacea de las libertades, por conducto de sus comisiones, organismos, grupos de interés, dicta resoluciones, informes y propuestas requiriendo justificaciones, pero…no aporta ideas, dotaciones económicas, soluciones, que deberían estar dirigidas a los países de origen. El problema parte del lugar de procedencia, no se suprimen las mafias y la miseria. Desde el púlpito brillante de las opiniones la Unión Europea observa y transmite frases de igualdad bastante vacías.
En Siria, siguen muriendo cientos de personas en las calles. Muertos colaterales que no saben, en el fondo, la verdadera causa de su sacrificio. Los dos bloques en guerra, protegidos por Putín, Obama o cualquiera sabe quién, son suministrados por las grandes empresas dedicadas a la venta masiva de armas.
En el continente africano, en la actualidad, existen miles de campos de concentración, distribuidos en un mapa de dolor y muerte, al que acuden personas huidas de la guerra y de las enfermedades. Allí tienen otro modo de morir; no exactamente de sobrevivir.
Solo hay que examinar el listado de los conflictos, ¿Cuántos se desarrollan en el continente africano?.
Estados Unidos, el Guardián del Mundo, mantiene en su territorio la cárcel de Guantánamo, en la que permanecen presos sin derecho alguno, recluidos sin defensa.
En la República Popular China, se mantiene un régimen sin libertades del que nadie o casi nadie, (desde dentro y desde fuera),  puede decir nada. No en vano, ese gran país financia el déficit de Estados Unidos y sobretodo, financia sus guerras.
Entre tanto, en nuestro país, la crisis económica y moral, nos ha situado en los límites de lo tolerable. En esa Unión Europea, se ha producido una división y un alejamiento enorme entre los países del norte y los países del sur.
En suiza, se aprueba la adopción de medidas que restrinjan el acceso y la permanencia de extranjeros.
Cada vez con más frecuencia se insiste, especialmente por los países más ricos de dicha Unión, en la posibilidad de arbitrar sistemas que permitan, al menos, cierres temporales de las fronteras.
En España, se aprueba la modificación legislativa que impide el procesamiento por –lesa humanidad-. ¿Es un buen momento?.
Hace muy poco, mucho menos de lo que parece, se produjeron dos guerras mundiales, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra de Irak, ahora resucitada. En este contexto mundial. LA HUMANIDAD PERMANECE EN UN ESTADO DE LOCURA INTERMINABLE. ¿Qué nos pueden reprochar los jóvenes y que pueden hacer ellos?. Generación tras generación seguiremos luchando por cambiar el mundo, pero éste NO SE DEJA.
A la vista de todo esto, el ciudadano de la calle de un país como España, en el que puedes salir por la calle sin ir armado, tomar una caña en un bar, estudiar en una Universidad, hacer viajes en el AVE o bañarte tranquilo en una playa, ¿Cuáles son los valores a defender y proteger?. En España se pasa hambre, se está sufriendo mucho en muchos estratos sociales. Cada vez más. ¿Estamos en condiciones de perder los derechos?.¿Sabemos lo que estamos perdiendo?. Algunos no tienen dudas.
Lo más difícil es que los jóvenes y los mayores seamos capaces de distinguir las prioridades. Lo humano puede ser extraordinario, pero también lo más desesperante.